Category Archives: Trastornos de la Conducta Alimentaria

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Páginas PRO-ANA y PRO-MIA: enemigas en la red

Como ya es sabido, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se consideran enfermedades multicausales, en las que intervienen en su curso y aparición factores biológicos, psicológicos y sociales.
Sin embargo, la comunidad médica sí comparte la idea de que la persona con TCA “no nace”, “se hace”. Por lo que los factores que la desatan, promueven y refuerzan son principalmente ambientales y del entorno: la presión social, los medios de comunicación, la moda, los nuevos cánones de belleza, el éxito… Internet …

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Diuréticos y Laxantes, no son productos adelgazantes.

En muchas ocasiones, podemos ver cómo personas con trastornos alimentarios utilizan y abusan de algunos fármacos con el objetivo de conseguir la ansiada pérdida de peso. Este tipo de productos o fármacos “adelgazantes” son los llamados diuréticos y laxantes.
Los diuréticos y laxantes son fármacos que, debidamente prescritos por un profesional médico, pueden ser herramientas útiles y necesarias ante determinadas patologías. Sin embargo, como todos los fármacos, pueden tener efectos secundarios indeseados que, en caso de un uso no controlado o indicado por el médico, pueden dar lugar a problemas muy graves para la salud.

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Pregorexia, el gran desconocido de los Trastornos Alimentarios

En la actualidad, cada vez es mayor la conciencia de los trastornos de la conducta alimentaria entre la población, siendo los más comunes la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa.
Sin embargo, comienzan a surgir otro tipo de trastornos relacionados con la alimentación que, a pesar de no encontrarse categorizados en los manuales diagnósticos DSM-V y CIE-10, hoy en día comienzan a hacerse eco entre la población. Ejemplos de ello son la vigorexia, la ortorexia o la pregorexia.

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Los padres ante un TCA

Como es sabido, los trastornos de la alimentación son de etiología múltiple, en la cual intervienen diversos factores que propician la aparición de la enfermedad. Estos factores pueden ser de tipo biológico-genéticos, socioculturales y psicológicos e individuales de cada persona. Sin embargo es inevitable el sentimiento de culpabilidad, para los padres ante un TCA.

Es totalmente incorrecto afirmar que las familias son la causa de un trastorno alimentario. No obstante, se deben tener en cuenta ciertas características familiares, junto con otros factores individuales y externos de la persona, como hemos comentado, que pueden predisponer a sufrir este tipo de trastorno.

Ciertos factores de riesgo familiares son: el modelo de dinámica familiar (tenso, distante, poco afectuoso, sobreprotector o con poca comunicación), altas expectativas familiares, cambios de roles familiares, preocupación excesiva por el peso y las dietas por parte de los progenitores, obesidad de algún miembro de la familia…

Para el tratamiento de estas enfermedades es indispensable contar con la colaboración de la familia. El camino que conduce a comprender esta enfermedad es siempre largo y doloroso, y es necesario para poder ayudar a curarla.

Es totalmente incorrecto afirmar que las familias son la causa de un trastorno alimentario.

Los llamados grupos para padres ayudan a la familia de los pacientes a comprender la enfermedad, gracias a compartir sus experiencias con otras personas con la misma situación y ante un profesional.
El objetivo básico de estos grupos es formar a los padres para que sean elementos activos en el proceso terapéutico de sus hijos.

La prevención desde la familia y la compañía a lo largo del tratamiento es un pilar fundamental. Los padres deben prestar especial atención a la alimentación de sus hijos, valorarlos sin tener en cuenta su peso y reforzar su autoestima en ese y otros tantos aspectos; así como ayudarles a desarrollar un sentido crítico respecto a la delgadez y la obesidad.

familia-cocinandoPor Pressfoto – Freepik.com

 Cómo puede ayudar la familia

  • Es recomendable que la familia evite temas de conversación relacionados con la comida, el aspecto físico de la paciente o la salud de la misma. Son temas que se tratan en el grupo terapéutico o en sesión individual con el profesional.
  • Los padres son las personas que deciden los menús diarios, deben abstenerse a preguntar al paciente su opinión sobre este tema.
  • Intentar ignorar los comentarios o protestas del/la paciente respecto a cantidades o contenidos antes, durante y después de las comidas.
  • Procurar variar los menús, para ofrecer una mejor nutrición y evitar que pueda acogerse a determinados alimentos que pueda llegar a ritualizar.
  • Si existen diferencias de opinión entre los miembros de la familia (respecto al trastorno), discutirlos fuera de la presencia del paciente, o posponerlos para ser tratados en el grupo terapéutico.

La familia puede participar activamente en la modificación de las conductas problema de sus hijos y ayudarles a transformarlas por otras más deseables: ayudando a extinguir conductas, potenciando conductas deseadas mediante el refuerzo, el premio y la repetición, tranquilizar y acompañar a la paciente, transmitir seguridad y confianza, crear un clima de confianza familiar que facilite la comunicación entre sus miembros, hábitos de comida familiar como referencia para el/la paciente (alimentación variada, horarios de comidas, comer todos juntos…).

En el caso de que su hijo/a se resista a ser ayudado o niega el problema, es posible que aún no esté preparado para admitir que tiene un problema alimentario. No le ayudes a negarle con tu silencio. Habla de las cosas que observas y que te preocupan. No puedes obligarle a buscar ayuda, pero sí puedes indicarle a dónde puede dirigirse o llamar para pedir información. Puedes sugerir un análisis médico incluso. Es importante que no te pelees con él/ella por el tema de comida o el peso.

Recuerda que los trastornos alimenticios se centran en temas de control, y si se intenta controlar a la persona enferma, la enfermedad ganará. No se debe manipular a la persona con sobornos, recompensas, castigos o culpabilidad. El apoyo es la clave.

Los NO de los padres:

  • NO sentirse culpable. No hay padres perfectos, pero sí bien intencionados. No centrarse en las causas que lo originaron, lo pasado pasado es. Lo importante es saber lo que puedes aportar para ayudar a tu hijo/a.
  • NO permitir que la comida sea un arma.
  • NO permitir que preocupación por el problema reste atención a tu matrimonio, tus otros hijos o el resto de tu familia.
  • NO compadecer a tu hijo/a. Demuéstrale comprensión, pero no sobreprotejas. Necesita responsabilizarse de sus cambios y proceso.
  • NO intercambies roles con tu hijo/a.
  • NO dejarse manipular.
  • NO le acuses, condenes o reclames. No enfermó por gusto.

Los SÍ de los padres:

  • Demostrar a través de actos y palabras que se le quiere y se le respeta, pero asegurándose de que entienda que tu vida también es importante.
  • Darle la oportunidad de tomar responsabilidades en la medida que esté preparado/a.
  • Combatir el perfeccionismo.
  • Tratar de ser paciente y afrontar cada día como se presenta.
  • Reconocer y respetar sus ideas e ideales, aunque difieran de los tuyos.
  • Buscar apoyo en tu pareja o familia.
  • Los padres y familiares deben mostrarse unidos.

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Peligrosos retos virales en Internet, los “Social Challenge”

Actualmente podemos encontrar en las redes sociales, y cada vez con mayor frecuencia, retos virales llamados los “Social Challenge” que invitan a realizar ciertos comportamientos y compartirlos en internet.
Estos retos comenzaron con fines benéficos y para sensibilizar a la población de alguna enfermedad (¿os acordáis del famoso reto del cubo de agua “Ice Buchket Challenge?).
Otros de estos retos tienen el fin de divertir, y se comparten entre los amigos. Sin embargo, cada vez son más los nuevos retos peligrosos relacionados con la figura y la imagen corporal.

Uno de estos primeros retos virales fue el de “Kylie Jenner Challenge“, donde muchas chicas utilizaban copas de cristal, que succionaban, con el fin de hacer que sus labios se hinchasen y tener un aspecto más voluminoso. ¿El resultado? Montones de casos de adolescentes con heridas y moratones alrededor de la boca por rotura de vasos sanguíneos.

No siendo suficiente, ahora están de moda retos llegados de China que “indican” dos maneras para “comprobar” si estamos o no delgados. Uno de ellos es el “Belly Button Challenche”, que consiste en intentar tocarse el ombligo con la mano por detrás de la espalda, y el otro es “Collarbone Challenge”, basado en colocar monedas en el hueco de la clavícula, cuántas más pueda poner sin que se caigan, más marcada la tendrás y eso “significaría que estás más delgad@”. Miles de jóvenes son los que lo intentan, y muchos de ellos no lo consiguen, y en estos momentos pueden llegar a creer que no están en su peso y obsesionarse con ello.

Un ejemplo de estos terribles retos virales, le ocurrió a una joven latina, que estuvo a punto de morir por anorexia después de que el famoso reto del ombligo “Belly Button Challenge” se hiciese viral en las redes sociales. Lo  intentó y al no poder realizarlo con éxito, empezó una campaña en contra de sí misma, en la que aseguraba estar muy gorda y que debido a eso no podía realizar el reto, por lo que decidió dejar de comer para reducir su peso.

Otro de los retos que se está haciendo viral estos días viene de Asia, y es el reto del “Folioreto-del-folio A4”, utilizando la medida de su ancho (tan sólo 21 cm) para medir la cintura de la persona y buscar que ésta quede totalmente oculta tras el papel.

Es necesario recalcar que ninguno de estos retos tiene una base científica, y no nos da ninguna información sobre el peso que deba tener cada persona.
De hecho, algunos de estos retos, como el del ombligo, nos indica que existen unas características totalmente diferentes en cada persona, es decir, este reto solamente nos indica qué elasticidad tiene la persona en el brazo. Hay personas que son capaces de lograr este reto y sin embargo tienen sobrepeso.
En el reto de la clavícula, tenemos como base la clavícula, un hueso, y que como tal, no da ninguna información sobre el peso. El realizar el reto con éxito dependerá de las peculiaridades de cada persona, huesos más marcados o menos, así como de la postura en la que se realice.

Ninguno de estos retos tiene una base científica, y no nos da ninguna información sobre el peso que deba tener cada persona.

Las imágenes que bombardean la red sobre estos retos suelen ser las de personas extremadamente delgadas, promoviendo unos cánones de belleza poco saludables, y haciendo creer que el que puedan conseguir realizar el reto depende de su peso, y no de factores como la flexibilidad, la postura o la constitución de cada persona.

No debemos caer en cánones de belleza distorsionados sin tener en cuenta las consecuencias que pueden traer consigo este tipo de conductas.
Cada persona es bella por ser ÚNICA e IRREPETIBLE.

Fuentes:
Experto en Trastornos de la Alimentación – Método PETTCA
Informativos Telecinco
UPSociales

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Trastornos de la Conducta Alimentaria en varones

A pesar de que muchos estudios sitúen como factor de riesgo a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria el sexo femenino, en los últimos años cada vez son más los casos de jóvenes varones con este tipo de patologías.

Algunos de los síntomas más comunes entre los hombres con TCA, son: pérdida de peso, necesidad de realizar ejercicio todo el tiempo, miedo a engordar, pérdida de apetito, obsesión por el estado y ejercicio físico, uso de pastillas para adelgazar y/o para desarrollar masa muscular, laxantes, vómitos, cansancio, cambios de humor repentinos y rasgos de perfeccionismo.

La metodología para el tratamiento y recuperación de los trastornos alimentarios son igual de eficaces en hombres y mujeres, dada la similitud en la sintomatología de ambos.

Los problemas de fondo emocional y psicológico de un TCA, como la baja autoestima, la tendencia al perfeccionismo y el control, existen independientemente del género. Sin embargo, existen algunas diferencias sutiles en los pacientes varones:

  • Los hombres suelen más propensos a tener sobrepeso u obesidad.
  • Algunos estudios han revelado que los hombres que reportaron reacciones negativas hacia los cuerpos de sus compañeros, como la burla, tienen más probabilidades de desarrollar un trastorno de la alimentación.
  • Los varones con anorexia son más obsesivos que las mujeres, con tendencia a la intelectualización, perfeccionismo y rigidez.
  • Hiperactividad exagerada como mecanismo de control de peso.
  • Afición a cocinar para otros, gusto por hacer compras ingentes e innecesarias de alimentos, las calorías, por obligar a los demás a comer incluso sin que lo deseen, por ayudar o pasar muchas horas en la cocina…
  • Relación con identidad sexual. Mayor prevalencia en varones homosexuales, más insatisfechos con su figura y peso que los varones heterosexuales.
  • Alexitimia sexual”, se caracteriza por la dificultad para sentir y expresar sus emociones o comunicar sus sentimientos en todo lo que se relaciona con el área sexual.
  • Nivel mayor de estrés precipitante.
  • La edad media de inicio en el sexo masculino es 17 a 26 en comparación con 15 a 18 en las mujeres.
  • Hacer dieta es menos frecuente y grave en los hombres como una característica de un trastorno de la alimentación. Los varones se suelen enfocar en la actividad física para perder peso o cambiar la forma del cuerpo, o conductas de tipo purgativas (vómitos o laxantes).
  • Los atletas masculinos tienen un riesgo considerable de desarrollar un trastorno alimentario, sobre todo aquellos deportes que exigen se mantenga un peso fijo o extremadamente bajo para mejorar la participación.
  • Lo importante en el sexo masculino es la mayor dificultad que presentan en aceptar la presencia del problema y sobretodo del buscar ayuda. Los principales factores son que los hombres por naturaleza son menos propensos a buscar ayuda médica que las mujeres con respecto a una enfermedad o lesión, en general, especialmente por problemas graves.

En muchas ocasiones, estos jóvenes suelen ser reacios a buscar ayuda debido al factor cultural que gira entorno a esta patología y el sexo femenino, llegando a empeorar su autoestima y sentir vergüenza.

Por ello, es importante romper con la creencia de que los trastornos de la conducta alimentaria son exclusivos de las mujeres.

Desde ADABE insistimos en la importancia de la educación acerca de los TCA para acabar con el mito de que son enfermedades femeninas.

Las enfermedades no son cosa de género, implican PERSONAS.

Si estás leyendo este artículo y sufres este tipo de problemas, o eres un familiar, amigo o pareja, no dudes en contactar con nosotros, tu salud y la de los tuyos es lo primero.

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Fuente:
Asociación Gull-Làsegue para el Tratamiento de la Anorexia y Bulimia en Canarias
ITA, Instituto de Trastornos Alimentarios de Barcelona
Desórdenes Alimentarios Online