Alimentación emocinal, vía de escape a los problemas

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Alimentación emocinal, vía de escape a los problemas

El término “alimentación emocional” hace referencia a la necesidad de comer como vía de escape a nuestros problemas emocionales.

Es un tipo de alimentación que surge por razones diferentes a tener hambre, llega de forma repentina y la persona suele decantarse por alimentos determinados.
Este tipo de alimentación va asociada a distintos estados emocionales, como estar triste, estresado, enfadado o aburrido, es decir, suele desencadenarse por una situación concreta o cambios de humor.
Es un tipo de alimentación no saludable, ya que puede acarrear comer en exceso incluso cuando se está lleno y comer de manera compulsiva.

 

A corto plazo, puede provocarnos sensaciones de alivio, ya que nos distrae y hace que focalicemos la atención en la comida y no en el problema que nos preocupa.
Pero a largo plazo solo los empeora, ya que impide buscar soluciones y no permite desarrollar un repertorio de estrategias que no sean perjudiciales para nuestra salud, y que además nos tranquilicen y nos ayuden a canalizar nuestras propias emociones.

Este tipo de alimentación es aprendida. Las personas que comen en respuesta a sus emociones, perdiendo el control y consumiendo extensas cantidades de comida, tienen un alto riesgo de padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Por ello, es muy importante aprender a gestionar nuestras emociones de manera útil y práctica, sin recurrir a la comida.

Algunos consejos para nuestra vida diaria, a la hora de empezar a cambiar nuestros malos hábitos relacionados con el comer emocional, y que nos permitan calmar estas emociones negativas y gestionarlas, son:

  • Salir a caminar o pasear con la pareja, la familia, la mascota… como manera de relajarse y no intentar comer nuevamente.
  • Realizar alguna actividad física o plástica que te ayude a liberar tensiones o reducir el estrés (ya puede ser algún tipo de ejercicio físico, o dibujar, manualidades…)
  • Si te sientes cansado, intenta dormir una pequeña siesta de 30 min, no recurramos a la comida para mantenernos más despiertos o sentirnos con más ánimo.
  • No confundir sensación de hambre con la de sed, mantenernos bien hidratados durante todo el día.
  • Desahogarse, desprenderse de las emociones que nos generan malestar. Para ello siempre es bueno acudir a un amigo, un familiar, o bien escribir lo que sientes en un pequeño diario.
  • Por último, es importante para controlar la alimentación emocional, realizar entre 4 y 6 comidas diarias, porque esto nos ayudará a reducir el tiempo entre comidas y con este, la probabilidad de sentir “angustia oral”.

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Fuentes:
Vitónica-Controla la alimentación emocional
Expertos en Trastornos de la Alimentación -alimentación emocional

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