Páginas PRO-ANA y PRO-MIA: enemigas en la red

  • 0
en la red

Páginas PRO-ANA y PRO-MIA: enemigas en la red

Como ya es sabido, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se consideran enfermedades multicausales, en las que intervienen en su curso y aparición factores biológicos, psicológicos y sociales.
Sin embargo, la comunidad médica sí comparte la idea de que la persona con TCA “no nace”, “se hace”. Por lo que los factores que la desatan, promueven y refuerzan son principalmente ambientales y del entorno: la presión social, los medios de comunicación, la moda, los nuevos cánones de belleza, el éxito… Internet …
En la etapa de la adolescencia, o incluso antes, los jóvenes buscan maneras de encajar en la sociedad, y estas maneras hoy en día se obtienen en gran parte con ayuda de Internet.
Este colectivo resulta muy vulnerable ante la información recibida, y en muchas ocasiones Internet ofrece gran cantidad de información, pero sin ningún filtro.
en la red
En la actualidad, resulta muy sencillo navegar por la red y encontrar páginas de PRO-ANA y PRO-MIA (páginas defensoras de la anorexia y la bulimia llevadas comúnmente por propias afectadas).
Lo preocupante de la situación no es que sigan existiendo estas famosas páginas que incitan a la enfermedad, sino el alarmante número de visitas diarias y comentarios de diferentes jóvenes participando en estas.

Entorno al año 2000, se acuñaron popularmente los términos “Ana” y “Mía” para referirse a las dos enfermedades más características de los trastornos de la alimentación.
A raíz de esto, de forma extendida comenzaron a surgir páginas, blogs y foros pro-ana y pro-mia, en los que abogando la “libertad de expresión”, muchas afectadas cuentan su día a día con la enfermedad, comparten “trucos” para ir al baño a escondidas y vomitar, numerosas dietas milagro (“cómo perder 4 kilos en 3 días”, por ejemplo), inducen a peligrosos retos alimentarios como las llamadas “carreras de kilos”, en las que gana quien más peso pierda en el menor tiempo, o el “reto de las sentadillas” en el que al día deben realizar “x” número de sentadillas durante un mes entero con la finalidad de perder mucho peso e incluso incitar a la autolesión.

El mundo PRO-ANA y PRO-MIA

simbolos pro ana pro miaDentro del mundo Pro-Ana y Pro-Mia se han creado su propio lenguaje, símbolos de identificación y códigos, con los que alientan a chicos y chicas a perder cada vez más peso.
Los seguidores y creadores de estas páginas defienden que se trata de un “estilo de vida”, y que la eliminación de las mismas atentaría contra la libertad de expresión.

Cientos de estas páginas y blogs son frecuentadas, y también creadas, por menores de edad que han creado un nuevo credo alrededor de “ANA” y “MIA”, considerándolos modelos a seguir y defender.

Tras navegar por distintas páginas y foros Pro-Ana y Pro-Mia, hemos podido ver cómo estas páginas llegan a los jóvenes ofreciéndoles un mensaje incondicional de apoyo, defienden que con “ANA” y “MIA” jamás se sentirán solos (como si fueran personas reales, amigas de verdad), prometen que van a perder mucho peso y que se sentirán mucho mejor.

Cientos de estas páginas y blogs son frecuentadas, y también creadas, por menores de edad.

Se llaman a sí mismos “príncipes” y “princesas”, en donde su meta consiste en alcanzar la perfección de la belleza a través de la delgadez, sin importar el proceso ni las consecuencias.
Mensajes y contenidos que se alejan mucho de la realidad que conllevan este tipo de creencias y conductas.
El peligro que se esconde detrás de estos mensajes es el desconocimiento del peligro real que puede acarrear seguir las “recomendaciones” de estos sitios web: trastornos de la alimentación cronificados, autolesiones, muerte por deterioro físico o incluso suicidio pueden ser las verdaderas consecuencias de tales retos.

ana-y-mia-finalrr

¿Qué papel tienen los padres frente a Internet?

Actualmente no existe ningún sistema de bloqueo fiable que impida acceder por completo a este tipo de páginas y contenidos.
Sería erróneo llevar a cabo una vigilancia extrema de lo que hace o vigila el joven, puesto que un sobrecontrol podría acarrear la consecuencia de esconder y mentir por parte de los hijos.

La desconfianza crea más desconfianza.

No toda protección es mala si esta se acompaña de un buen diálogo y una buena comunicación, no es tan importante el qué hace como el qué piensan y sienten sus hijos.
Puede que así descubramos su manera de interpretar estos contenidos y la manera de verse a sí mismos.

Es importante la toma de conciencia real de este tipo de páginas.
Es importante ser críticos con el mensaje que dan y sobretodo ponerles freno.

Marina Ponzó, Psicóloga General Sanitaria

FUENTES:

Leave a Reply