Trastornos de la Conducta Alimentaria en varones

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Trastornos de la Conducta Alimentaria en varones

A pesar de que muchos estudios sitúen como factor de riesgo a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria el sexo femenino, en los últimos años cada vez son más los casos de jóvenes varones con este tipo de patologías.

Algunos de los síntomas más comunes entre los hombres con TCA, son: pérdida de peso, necesidad de realizar ejercicio todo el tiempo, miedo a engordar, pérdida de apetito, obsesión por el estado y ejercicio físico, uso de pastillas para adelgazar y/o para desarrollar masa muscular, laxantes, vómitos, cansancio, cambios de humor repentinos y rasgos de perfeccionismo.

La metodología para el tratamiento y recuperación de los trastornos alimentarios son igual de eficaces en hombres y mujeres, dada la similitud en la sintomatología de ambos.

Los problemas de fondo emocional y psicológico de un TCA, como la baja autoestima, la tendencia al perfeccionismo y el control, existen independientemente del género. Sin embargo, existen algunas diferencias sutiles en los pacientes varones:

  • Los hombres suelen más propensos a tener sobrepeso u obesidad.
  • Algunos estudios han revelado que los hombres que reportaron reacciones negativas hacia los cuerpos de sus compañeros, como la burla, tienen más probabilidades de desarrollar un trastorno de la alimentación.
  • Los varones con anorexia son más obsesivos que las mujeres, con tendencia a la intelectualización, perfeccionismo y rigidez.
  • Hiperactividad exagerada como mecanismo de control de peso.
  • Afición a cocinar para otros, gusto por hacer compras ingentes e innecesarias de alimentos, las calorías, por obligar a los demás a comer incluso sin que lo deseen, por ayudar o pasar muchas horas en la cocina…
  • Relación con identidad sexual. Mayor prevalencia en varones homosexuales, más insatisfechos con su figura y peso que los varones heterosexuales.
  • Alexitimia sexual”, se caracteriza por la dificultad para sentir y expresar sus emociones o comunicar sus sentimientos en todo lo que se relaciona con el área sexual.
  • Nivel mayor de estrés precipitante.
  • La edad media de inicio en el sexo masculino es 17 a 26 en comparación con 15 a 18 en las mujeres.
  • Hacer dieta es menos frecuente y grave en los hombres como una característica de un trastorno de la alimentación. Los varones se suelen enfocar en la actividad física para perder peso o cambiar la forma del cuerpo, o conductas de tipo purgativas (vómitos o laxantes).
  • Los atletas masculinos tienen un riesgo considerable de desarrollar un trastorno alimentario, sobre todo aquellos deportes que exigen se mantenga un peso fijo o extremadamente bajo para mejorar la participación.
  • Lo importante en el sexo masculino es la mayor dificultad que presentan en aceptar la presencia del problema y sobretodo del buscar ayuda. Los principales factores son que los hombres por naturaleza son menos propensos a buscar ayuda médica que las mujeres con respecto a una enfermedad o lesión, en general, especialmente por problemas graves.

En muchas ocasiones, estos jóvenes suelen ser reacios a buscar ayuda debido al factor cultural que gira entorno a esta patología y el sexo femenino, llegando a empeorar su autoestima y sentir vergüenza.

Por ello, es importante romper con la creencia de que los trastornos de la conducta alimentaria son exclusivos de las mujeres.

Desde ADABE insistimos en la importancia de la educación acerca de los TCA para acabar con el mito de que son enfermedades femeninas.

Las enfermedades no son cosa de género, implican PERSONAS.

Si estás leyendo este artículo y sufres este tipo de problemas, o eres un familiar, amigo o pareja, no dudes en contactar con nosotros, tu salud y la de los tuyos es lo primero.

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Fuente:
Asociación Gull-Làsegue para el Tratamiento de la Anorexia y Bulimia en Canarias
ITA, Instituto de Trastornos Alimentarios de Barcelona
Desórdenes Alimentarios Online

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Trastornos Alimentarios

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Un trastorno alimentario es una enfermedad causada por la ansiedad y por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico, relacionada con la alteración de los hábitos alimenticios comunes.
La persona que padece algún trastorno en su alimentación basa en la comida todos los pensamientos y actos que forman parte de su vida cotidiana, sintiéndose hiperdependiente de esa idea, con lo cual el alimento se convierte en el eje a partir del cual gira la vida y el mundo de relación de la persona que padece dicho trastorno.

Después de la obesidad, la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son los trastornos alimenticios más conocidos. Son más frecuentes durante la adolescencia aunque cada vez se dan más casos en adultos, igual pasa en el caso del género, estos problemas se empiezan a dar tambien en varones.
No olvidemos el trastorno por atracón, generalmente asociados a otros problemas, estrés, emocionales,de pareja, ect. Aunque la vigorexia (preocupacion obsesiva por el cuerpo se manifestada por un exceso del ejercicio físico) y la ortorexia (obsesión por consumir únicamente comida sana) se dan también en un alto grado parecen estar  más relacionados con un tipo de personalidad más exigente, muy autocrítico y con alta necesidad de control, que le da demasiada importancia al aspecto físico.

Estas conductas alimenticias, más allá de los síntomas que encierra cada uno en especial, son acompañados por un marcado aislamiento de la persona, excesivo cansancio, sueño, irritabilidad, agresión (sobretodo hacia personas conocidas y miembros de la familia), vergüenza, culpa y depresión, registrándose un trastorno en la identidad a partir de la nominación de la enfermedad.

Los factores que predisponen a padecer un trastorno alimentario son múltiples:

  • Psicológicos: Distorsión de la imagen corporal, depresión, trastornos de la ansiedad, problemas para controlar los impulsos. Trastornos de personalidad y comportamiento, compulsivos, auto-exigentes.
  • Biológicos: sustancias neuropsíquicas, como los péptidos endógenos (endorfina beta) y las neurohormonas reguladoras del metabolismo e ingesta (leptina, grelina, adiponectina, insulina, colecistoquinina).
  • Familiares: problemas de comunicación, familias con malos hábitos dietéticos, antecedentes familiares de trastornos de la alimentación, abusos.
  • Culturales: ideal de delgadez en la cultura y sociedad actual, realización de regímenes.

En cuánto a las áreas básicas de intervención de esta clase de trastornos del comportamiento alimentario, hay que intervenir sobre las manifestaciones a nivel fisiológico, cognitivo (interpretaciones irracionales y negativas que la persona realiza sobre ella misma, su problema y su entorno) y comportamental (evitación y afrontamiento incorrecto de situaciones). Se pueden resumir de la siguiente forma:

  •     El área somática, con los objetivos de mejora de toda su condición física mediante la restauración del peso a un nivel normal para su edad y talla y el posible desequilibrio electrolítico debido a las conductas purgativas en la bulimia.
  •     El área conductual, con los objetivos de normalización de la alimentación, modificación de los hábitos alimentarios y eliminación de las conductas purgativas.
  •     Área psicológica, con el objetivo de modificar la alteración de la imagen corporal y el miedo a incrementar peso, e intervenir sobre el afecto negativo.
  •     Área interpersonal y familiar, con el objetivo de intervenir sobre las habilidades sociales y las relaciones familiares conflictivas.