Los padres ante un TCA

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Los padres ante un TCA

Como es sabido, los trastornos de la alimentación son de etiología múltiple, en la cual intervienen diversos factores que propician la aparición de la enfermedad. Estos factores pueden ser de tipo biológico-genéticos, socioculturales y psicológicos e individuales de cada persona. Sin embargo es inevitable el sentimiento de culpabilidad, para los padres ante un TCA.

Es totalmente incorrecto afirmar que las familias son la causa de un trastorno alimentario. No obstante, se deben tener en cuenta ciertas características familiares, junto con otros factores individuales y externos de la persona, como hemos comentado, que pueden predisponer a sufrir este tipo de trastorno.

Ciertos factores de riesgo familiares son: el modelo de dinámica familiar (tenso, distante, poco afectuoso, sobreprotector o con poca comunicación), altas expectativas familiares, cambios de roles familiares, preocupación excesiva por el peso y las dietas por parte de los progenitores, obesidad de algún miembro de la familia…

Para el tratamiento de estas enfermedades es indispensable contar con la colaboración de la familia. El camino que conduce a comprender esta enfermedad es siempre largo y doloroso, y es necesario para poder ayudar a curarla.

Es totalmente incorrecto afirmar que las familias son la causa de un trastorno alimentario.

Los llamados grupos para padres ayudan a la familia de los pacientes a comprender la enfermedad, gracias a compartir sus experiencias con otras personas con la misma situación y ante un profesional.
El objetivo básico de estos grupos es formar a los padres para que sean elementos activos en el proceso terapéutico de sus hijos.

La prevención desde la familia y la compañía a lo largo del tratamiento es un pilar fundamental. Los padres deben prestar especial atención a la alimentación de sus hijos, valorarlos sin tener en cuenta su peso y reforzar su autoestima en ese y otros tantos aspectos; así como ayudarles a desarrollar un sentido crítico respecto a la delgadez y la obesidad.

familia-cocinandoPor Pressfoto – Freepik.com

 Cómo puede ayudar la familia

  • Es recomendable que la familia evite temas de conversación relacionados con la comida, el aspecto físico de la paciente o la salud de la misma. Son temas que se tratan en el grupo terapéutico o en sesión individual con el profesional.
  • Los padres son las personas que deciden los menús diarios, deben abstenerse a preguntar al paciente su opinión sobre este tema.
  • Intentar ignorar los comentarios o protestas del/la paciente respecto a cantidades o contenidos antes, durante y después de las comidas.
  • Procurar variar los menús, para ofrecer una mejor nutrición y evitar que pueda acogerse a determinados alimentos que pueda llegar a ritualizar.
  • Si existen diferencias de opinión entre los miembros de la familia (respecto al trastorno), discutirlos fuera de la presencia del paciente, o posponerlos para ser tratados en el grupo terapéutico.

La familia puede participar activamente en la modificación de las conductas problema de sus hijos y ayudarles a transformarlas por otras más deseables: ayudando a extinguir conductas, potenciando conductas deseadas mediante el refuerzo, el premio y la repetición, tranquilizar y acompañar a la paciente, transmitir seguridad y confianza, crear un clima de confianza familiar que facilite la comunicación entre sus miembros, hábitos de comida familiar como referencia para el/la paciente (alimentación variada, horarios de comidas, comer todos juntos…).

En el caso de que su hijo/a se resista a ser ayudado o niega el problema, es posible que aún no esté preparado para admitir que tiene un problema alimentario. No le ayudes a negarle con tu silencio. Habla de las cosas que observas y que te preocupan. No puedes obligarle a buscar ayuda, pero sí puedes indicarle a dónde puede dirigirse o llamar para pedir información. Puedes sugerir un análisis médico incluso. Es importante que no te pelees con él/ella por el tema de comida o el peso.

Recuerda que los trastornos alimenticios se centran en temas de control, y si se intenta controlar a la persona enferma, la enfermedad ganará. No se debe manipular a la persona con sobornos, recompensas, castigos o culpabilidad. El apoyo es la clave.

Los NO de los padres:

  • NO sentirse culpable. No hay padres perfectos, pero sí bien intencionados. No centrarse en las causas que lo originaron, lo pasado pasado es. Lo importante es saber lo que puedes aportar para ayudar a tu hijo/a.
  • NO permitir que la comida sea un arma.
  • NO permitir que preocupación por el problema reste atención a tu matrimonio, tus otros hijos o el resto de tu familia.
  • NO compadecer a tu hijo/a. Demuéstrale comprensión, pero no sobreprotejas. Necesita responsabilizarse de sus cambios y proceso.
  • NO intercambies roles con tu hijo/a.
  • NO dejarse manipular.
  • NO le acuses, condenes o reclames. No enfermó por gusto.

Los SÍ de los padres:

  • Demostrar a través de actos y palabras que se le quiere y se le respeta, pero asegurándose de que entienda que tu vida también es importante.
  • Darle la oportunidad de tomar responsabilidades en la medida que esté preparado/a.
  • Combatir el perfeccionismo.
  • Tratar de ser paciente y afrontar cada día como se presenta.
  • Reconocer y respetar sus ideas e ideales, aunque difieran de los tuyos.
  • Buscar apoyo en tu pareja o familia.
  • Los padres y familiares deben mostrarse unidos.

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